Seguridad para los adultos:

Seguridad para los adultos: ¿Cómo Evitar Un Robo O Una Estafa?

Muchas veces, el factor común que une a muchos ancianos es la soledad. Además, a eso tenemos que sumarle la pérdida de la vista, el oído y demás capacidades físicas que pueden dejarnos en una situación de debilidad ante personas que pueden aprovecharse de nosotros.

 

 

Debemos tener claro que existen bandas organizadas, timadores, “aprovechados” y ladrones que cada día inventan algo nuevo para engañar a un anciano.

Por eso, cuando vivimos solos debemos evitar a toda costa mostrar una posición de debilidad y desamparo. Jamás debemos comentar con desconocidos si vivimos solos o si cobramos la pensión un día determinado. La soledad a veces nos hace débiles y propensos a necesitar charlar con alguien y contar nuestras preocupaciones. En este caso debemos tener claro de qué podemos hablar y de qué no.

No hace falta estar en la tercera edad para perder la vista. Nunca debemos confiar en extraños para que nos lean un documento privado o cuenten el dinero por nosotros. Desgraciadamente, muchos ancianos no distinguen las monedas ni los billetes. Por esta razón es aconsejable comprar en sitios de confianza en caso de ir solos.

Quizás en su edificio sepan que usted vive solo. Esto es normal. Pero cuanta menos gente lo sepa, más seguro estará. No debe hablar con extraños sobre si su familia vive lejos o incluso si no tiene familia. ¿Por qué? Porque no sólo puede ser víctima de un robo con violencia. Lo más probable es que se enfrente a una estafa, timo o hurto. ¿Cuáles son los peligros a los que no sólo los ancianos se enfrentan, sino también personas de cualquier edad?

El principal engaño, preludio de un delito, suele ser el de la persona que se hace pasar por un técnico. Piense que si es técnico debe contar con una acreditación profesional oficial.

Lógicamente usted no tiene porqué saber si es auténtica o no. Por eso, lo mejor es que le dé el teléfono oficial de la empresa para la que trabaja. No acepte un número que no sea “oficial”. Si trabaja para una empresa de gas, telefonía, electricidad, etc., llame directamente a la empresa. Mientras tanto, ni siquiera le abra la puerta.

A veces, estos supuestos técnicos o revisores del gas le dirán que se trata de una urgencia. En este caso tampoco debe abrirles, sino ponerse en contacto con el presidente de su comunidad y en su defecto con cualquier vecino. Sólo así sabrá que se trata de una verdadera emergencia. Tenga cuidado con el teléfono. Muchos timos o planes de robo empiezan a través del teléfono. En primer lugar controlarán las horas a las que usted está en casa. Dese cuenta que le siguen y saben que vive solo. Para cerciorarse de esto pueden llamarle con la excusa de realizar una encuesta. Nunca dé sus datos ni información personal por teléfono: no sabe con quién habla en realidad. Nunca confíe en ofertas, promociones, sorteos o herencias que haya recibido.

Otra forma que tienen los delincuentes de ganarse la confianza de ancianos desprevenidos es acudir a su casa diciendo que van de parte de un hijo suyo. No importa que sepan su nombre e incluso el nombre de su hijo. Piense que las bandas organizadas cada día preparan más concienzudamente sus atracos. Como dijimos antes, nunca abra la puerta. Piense que este es el momento ideal para asaltarle, incluso sin que sus vecinos se den cuenta.

Si dicen que conocen a su hijo e incluso saben el nombre, llame a su hijo y pregúntele por la persona en cuestión, para cerciorarse.

Por último, las personas que tienen a un anciano a su cargo y piensen en confiar su cuidado a un tercero, que se cercioren bien sobre las credenciales de la persona o institución que se haga cargo de él.

En definitiva, si usted es anciano y vive sólo debe tener mucha precaución y no confiar en nadie. En caso de necesitar algo, sírvase siempre de personas que conozca de verdad, en las que sabe que se puede confiar y no le harán ningún mal.

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